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El templo levantado a Chamundi es hermoso y muy concurrido. Cuando salí del recinto, vi a un niño que oraba con la frente apoyada sobre la pared posterior del templo. Fue una de las imágenes más lindas que me llevé de allí. En cuanto se fue, incliné mi frente como él, elevé una oración por mí, y cumplí con la promesa que le había hecho a una amiga unos meses atrás.

Chamundi, al igual que Kali, es la representación de las fuerzas que transforman nuestra vida, y el universo entero. Es la energía que disuelve lo viejo, para dar lugar a un nuevo comienzo. Pero también es la energía que hace caer nuestros velos y nos enseña a conocernos, y aceptarnos. Muchas de sus representaciones pictóricas asustarían a cualquiera que se detuviera sólo en su forma externa. Pero de eso se trata.

El que sea capaz de sobreponerse al miedo que genera el cambio y la transformación, que mire a Chamundi de frente. O lo que es mejor, que incline su frente con sinceridad en donde sea que encuentre un lugar.

3 Comments

  • Sole Campos
    octubre 27, 2014 Reply

    El miedo a los cambios…me suena familiar 🙂

  • karic1904
    octubre 30, 2014 Reply

    Leo esto y recuerdo la frase “hay que lazarse”. ♥ y así fue, te quiero y gracias!!!

    • Mariana
      octubre 31, 2014 Reply

      Me hiciste sonreir al recordar nuestra última reunión en lo de Cheila. Si, a veces hay que cerrar los ojos, y saltar 🙂

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