Tiempo de Lectura: < 1 minuto

Salí del ascensor y me dirigí hacia el departamento mientras buscaba las llaves. El aroma a incienso y palo santo me dio la bienvenida a casa antes de que hubiera entrado. Llevé instintivamente la frente a la puerta y, en silencio, di las gracias.

Esta imagen mía, rezando con la frente apoyada en la pared posterior de un templo en India(*), me acompañó todo el día de hoy. No entendía bien por qué, pero durante las horas de trabajo esta imagen se me hacía presente; ya fuera que trabajara en silencio, hablara con alguna compañera o cambiara la yerba del mate.

Los pensamientos de hoy fueron como una continua plegaria. Recién por la noche caí en la cuenta de que estamos en la Luna llena de Mayo(**), y deseé, en el corazón, que todos los seres sean felices.

______________________________

(*) Para comprender mejor el contexto, remitirse al capítulo La Diosa del Cambio

(**) En el budismo, se cree que durante un plenilunio de Mayo, Gautama Buda alcanzó la iluminación. Se dice que el sufrimiento cesó en el mundo durante unos instantes, que la esperanza renació en quienes ya no tenían ninguna, y la enfermedad abandonó el lecho de los desahuciados.

Leave a Reply

Búsqueda por temas

Close Bitnami banner
Bitnami