Tiempo de Lectura: < 1 minuto

Entré en el mundo del Yoga por la puerta de la filosofía. En ese entonces tenía 19 años, muchas preguntas y pocas respuestas. Ese año encontré casi como por azar una sociedad de estudios orientales y tomé contacto por primera vez con las filosofías y técnicas meditativas de Oriente.

Fueron años de intenso trabajo interno y estudio, y sólo al final de ese período apareció el Yoga como disciplina física. Llegó por un consejo… O llegó en forma de consejo, mejor dicho. Estaba por cumplir 25 años, y para ese entonces ya manejaba el I Ching con cierta destreza. En la víspera de mi cumpleaños consulté el Libro de los Cambios para pedir un consejo. El I Ching respondió que “Cuando se percibe la escarcha, es porque se aproxima el invierno.” Dijo, ya en lenguaje menos metafórico, que el sabio percibe los signos del paso del tiempo, y aun sabiendo que no se puede evitar el envejecimiento, toma medidas para retardar el proceso.

Sinceramente esperaba un consejo de otro tipo, pero entendí que cumplir años implica envejecer, y a la semana siguiente empecé a practicar yoga. 

Con el paso del tiempo, esta disciplina fue tomando un rol cada vez más protagónico, y fue la excusa para emprender muchas aventuras. Pero en pocas palabras, esa es la razón por la que practico yoga. Porque, físicamente, me hace bien. Naturalmente, el bienestar que se desarrolla por medio de una práctica sostenida se traslada a la esfera mental y emocional como una sensación de serena confianza, de sentirse en eje.

¿Y vos por qué practicas? ¿Cuál es tu historia?

___________________

Entradas relacionadas: Domingo, 6:00 AM

Leave a Reply

Búsqueda por temas

Close Bitnami banner
Bitnami